viernes, 8 de febrero de 2008

Son aquellas pequeñas cosas





Un clásico de los hostels del Norte son los calefones eléctricos, como el que posa en la foto atrás de la amiga Rennie. Estos calefones son peligrosos, convivir en vacaciones con ellos es más riesgoso que hacer el peor de los deportes extremos. El secreto es que no se rebalse mientras está enchufado ya que el agua puede funcionar de puente para la corriente y podés terminar fritado/grillé o poshé. Hay que tener paciencia y quedarse mirando mientras se llena, y cerrar la entrada de agua antes de que se exceda la capacidad. Luego enchufar para que caliente y esperar 15 minutos. Tampoco debés distraerte mucho, porque otro que tenga ganas de bañarse puede ganarte de mano y meterse en el agua que preparaste con tanta dedicación.




Dato importante: Pasados los 15 minutos no olvidarse de desenchufar antes de abrir el agua. Si quedás como Freddy Kruger no se aceptan reclamos.



1 comentario:

Carola dijo...

jajajaa mato la cara de freddyyyyy