lunes, 28 de enero de 2008

Un día de furia


En Cafayate alquilaban bicicletas, a dos pesos la hora. Las relojeamos un par de días, con ganas inmensas de dar unas volteretas, ya que hacía rato que no subíamos a una. Los clientes del bicicletero eramos Nikki, Sol, Mel y Renata, cada uno se eligió la que más le gustaba, guiándonos por el color. Las bicis eran tipo mountain bike, pero sin cambios.
Agarramos una calle de ripio, donde había etapas de arena que nos hacían trabajar hasta el último musculito de piernas y glúteos y andando 4 kilómetros masomenos llegamos a Cabras de Cafayate, un lugar plagado de cabras de todos los tamaños y colores. Las chiquitas balaban tiernamente y contrastaban mucho al lado de Nikki y su onda rockera, parecían más blanquitas y chiquitas todavía.
Estaba cerrado el lugar y decidimos tomar la vuelta, hacía un calor agobiante y no llevábamos bebida fresca. Exprimir una cabra era imposible, había gente y podían vernos.
Llegamos a un pequeño río y nos echamos un rato en un médano, bajo un sauce. Estuvimos un rato ahí y luego decidimos volver a la ciudad. Mel no podía más y nosotros, re copados, la dejábamos atrás. Sinceramente era mejor pedalear menos y más fuerte, mis piernas pedían ayuda a gritos también, pero tengo más reservas que Mel en mi cuerpo. Cada tanto me daba vuelta y veía una lejana hormiguita pedaleando. Acá tengo el material fotográfico de que Mel no la estaba pasando bien, era evidente. Un rato después paramos a comer. Mel, empacadísima, fue primera a devolver su bici y sólo pronunció monosílabos.
Renata le decía - Mel.... estás enojada ?
- NO.
- Seguro ?
- Si, me voy al hostel.
La dejamos un rato sola para que medite, luego volvió a su estado normal.
Qué persona solidaria, para no agarrarsela con nosotros se fue a enyoguizarse a la casa de mamá Cristina, la dueña del hostel.


Título: Esperando a Mel / Foto: Renata





Título: Mel a punto de mutar. / Foto: Renata







Las cabritas, en época de apareamiento, le querían hincar el diente a Nikki. Observen esa que quiere saltar la tranquera. Y la chiquita al acecho / Foto: Renata




Mel, torcidita, tragando el polvo que íbamos dejando por el camino / Foto: Renata




Pit tarareando: "el viajar es un placer, que nos suele suceder". Foto: Renata




Nikki, contento después de haberse fornicado a 7 cabritas.

Mel, mascando bronca y pensando "que mal la estoy pasando".

Próximamente más relatos....

3 comentarios:

Dra dijo...

Creo que yo estaria como Mel, pero agarro la bici y la rompo toda.....furia mal¡¡¡¡

juassssssssssss¡¡¡¡

Eme dijo...

jajjajjajjajajaj hdp!!
Hay que explicar algunas cositas:

* hacía más o menos 15 años que no me subía a una bici

* en la altura, cualquier actividad física cuesta el triple (y la pelota no dobla!!)

* era mi último día de vacaciones (y tenía un zarpado bajón del que no estaba muy consciente)

* uds. se hacían los bicivoladores y me dejaban 3 km atrás!! Encima de quedarme sin aire, me cagaba de embole!

Pero bueno, por suerte pude contener la furia y huí a tiempo.

(Me quedo con la imagen de Pit y Pichi trayéndome un alfajor a la cama para que se me pase la bronca! jaja )

Pituten dijo...

cIERTO, PARA SACARLE EL TRAGO AMARGO LE COMPRAMOS UN ALFAJOR DE CHOCOLATE Y POR SUERTE PUDIMOS INVERTIR EN PARTE EL BAJON